Reality Shows. Gran Hermano
Gran Hermano
Una tarde, hace unos años, me encontré a mi misma viendo en televisión a algunas personas durmiendo. Uno roncaba, los otras apenas se movían.
Eran invitados en una casa llamada Gran Hermano donde habían accedido a convivir hasta que fueran expulsados del “reality show”. Los concursantes comían, dormían, hablaban y de vez en cuando participaban en unas pruebas ridículas. Competían por una cantidad considerable d dinero que ahora mismo no recuerdo.
Todo el mundo podía observarles durante las 24 horas del día. Era una especie de “experimento carcelario”.
Este programa, llamado Gran Hermano, todavía es famoso y sigue emitiéndose en televisión, de hecho puedes ver la décima edición en mi país en estos momentos, se que no sólo es famoso aquí, también lo es el Reino Unido, Portugal, Alemania y otros países en Europa y América.
Una amiga mía hablando sobre esto hace unos días me decía “Cada año me prometo a mi misma que no voy a verlo pero ya estoy enganchada otra vez” y es que la verdad es que es adictivo, tiene cierto poder de distracción.
Hay otros reality shows en mi país como Supervivientes, Viaje a Pekín y todo tipo de programas donde gente normal convierte su vida privada en algo público.
Quizá tienen tanto éxito por lo que suponen de “realidad” y espontaneidad, nunca sabes que va a ocurrir o que es lo que van a contarnos de sus vidas, esta claro que son tan convincentes porque nos sentimos identificados con esas personas normales, no importa que la situación sea extraordinaria, nos gusta ver como reaccionan y nos fascina esa gente que no se para ante nada con tal de ser famoso o conseguir dinero.
